Y sí
fuiste tan barbaraque viendo lo mucho que quería volar
me vendiste un par de alas.
Esas que guardaban un secreto tan macabro,
porque te pertenecían a ti,
y ya no servían ni para un vuelo breve,
puesto que eres un ángel caído.
Y yo como tonto que soy al fin
caí ante la ilusión de tus hermosas alas,
y yo tan soñador como nunca,
quise volar hacia el infinito.
Dejándome subir a esa quinta solo me miraste
y con esa misma mirada fría y escalofriante
me viste caer en picada al pavimento,
más aterrado que un pato que es lanzado al vacío.
Y ahora presa de este vértigo no quiero volar,
porque me recuerda la textura del piso,
el aterrorizante olor de mi corazón destruído,
la tristeza de de un alma de alas rotas.
By: Jean Carlos Tejada
Ig. @jcttpoesia
Publicar un comentario